Jose Luis Resuela: Un Ecologismo Laico para Castilla-La Mancha

Si hay algún pecado de la izquierda que por antonomasia ha alejado a la mayoría social de sus estructuras políticas y sus valores ese es el sectarismo. El ecologismo tiende a pecar de la misma forma, en parte, como la izquierda, debido al acoso continuado que ha venido sufriendo a lo largo de décadas. En los escenarios de acoso, el ahogado tiende a agarrarse a la primera tabla que flota y los poderosos se han cuidado mucho de arrojar a los ecologistas argumentos que en última instancia valiesen a sus intereses económicos.

Para amenizar esta lectura voy a ejemplificar las afirmaciones que sostengo. El primer ejemplo de ecologismo religioso es el de la agricultura biodinámica. Para aquellos que no la conozcan, les sugiero tecleen en internet su nombre para que sean conscientes del tremendo mercado que se ha montado en torno a tamaña mentira. La agricultura biodinámica propone un modelo de agricultura que atiende a los astros y su influencia sobre las plantas, que aboga por proteger los cultivos mediante preparados a base de estiércol enterrado en cuernos de vaca meses antes y muchos más despropósitos carentes de evidencia científica y cuyo impacto sobre las plantas
está más que refutado. El resultado son vinos y aceites que triplican el precio normal.

La agricultura biodinámica es el ejemplo más evidente de ecologismo doctrinario, pero existen más doctrinas como la que afirma en primera instancia que los pinos son intrínsecamente franquistas, porque las repoblaciones forestales con ellos se hicieron durante la dictadura y que enumera todas sus perversas características como la piromanía, eso sí, sin aportar ningún dato científico sólido.

Desde esta realidad, surge la necesidad imperiosa de tejer un ecologismo laico alejado de las doctrinas para nuestra región y para el mundo. Ese ecologismo debe desarrollarse fundamentado en evidencias científicas y articulado principalmente en torno a los siguientes puntos:

En primer lugar, es imprescindible que todos seamos conscientes que lo que permitió acabar con el hambre en el mundo desarrollado fue fundamentalmente la revolución verde mediante el control químico de plagas y enfermedades de los cultivos, la fijación química de nitrógeno por el proceso Haber-Bosch y la mejora genética científica. Teniendo en cuenta esta realidad no
podemos apostar por un modelo basado únicamente en la agricultura ecológica porque no sería capaz de alimentar a la humanidad. Sin embargo, en regiones como la nuestra con condiciones bioclimáticas muy particulares que reducen la incidencia de algunas plagas y enfermedades y donde el factor más limitante es el agua, la agricultura ecológica constituye una alternativa económicamente viable para nuestros agricultores y debe ser una apuesta estratégica de futuro.

En segundo lugar, las ayudas de la Unión Europea dentro del marco de la Política Agraria Común, deben concederse a las personas que se esfuercen para trabajar la tierra y obtener una buena producción siendo intolerable que las personas que simplemente labre la tierra sin sembrarla reciban subvenciones públicas especialmente en zonas de nuestra comunidad autónoma donde la propiedad se encuentra repartida de forma asimétrica.

En tercer lugar, en la ganadería, debemos ser capaces de resolver el problema de las
macrogranjas. La intensificación del sistema de producción ganadero, con especial atención al porcino o al vacuno, ofrece ventajas significativas permitiendo una alta tecnificación, un mayor rendimiento de las explotaciones, el control parcial de las emisiones de gases de efecto invernadero y favorece la regeneración del monte que dificulta la ganadería extensiva. En este tema no caben respuestas totalizadoras, sino que hay que caminar hacia un sistema que combine ambos modelos y que estudie de manera seria la viabilidad de los proyectos en cada caso. El eslabón más débil en este caso es la corrupción, hay que diseñar un nuevo modelo con muchos ojos y pocas manos. Es evidente que el volumen de purines que producen las explotaciones de grandes dimensiones no es asimilable por los sistemas agrícolas deviniendo en
una contaminación muy seria y perjudicial de los acuíferos. En este caso, hay que ser claros, hay que acabar con el abonado agrícola con purines frescos pues contaminan de manera muy importante tanto las aguas como la atmósfera y para ello es imprescindible un férreo control administrativo y el funcionamiento a pleno rendimiento de las plantas de gestión de residuos que se construyeron para tal fin. Por otra parte, la insostenibilidad de las macrogranjas en Castilla-La Mancha tiene que ver en gran medida con el elevado consumo de agua de mantener tamaña cabaña ganadera en escasa superficie.

Las reconversiones que se realicen en el sector no deben dejar a nadie atrás y hay que evitar que se establezcan fórmulas de explotación encubiertas de tipo subcontratación muy frecuentes y favorecer la creación de cooperativas de productores ganaderos que también sean capaces de transformar sus productos y comercializarlos sin intermediarios.

Dicho esto, es imprescindible que, ante las previsiones de crecimiento humano para las próximas décadas y dada la ineficiencia de la cadena de transmisión energética en la producción cárnica es importante que todos asumamos que será imprescindible reducir paulatinamente la ingesta de carne y en especial aquellas que consumen más recursos como la de vacuno o en menor medida cerdo para incrementar la ingesta de pollo y verduras, más eficientes. Es importante que esta transición de modelo de alimentación social se haga sin dogmatismo ni estigmatización sino como un proceso de aprendizaje colectivo en que todos comprendamos el porqué.

En cuarto lugar, en la construcción de este nuevo modelo deben tener una posición central las energías. Es imprescindible la reconversión del sector energético hacia la producción energías limpias. Nuestra región tiene gran potencial para aprovechar su posición geográfica estratégica en la producción de energía solar.
Por otro lado, la reconversión energética no puede ser una transacción y debe suponer la mejora de las condiciones de vida de los castellanomanchegos para garantizar su soberanía energética.
Para lograrlo, la ciudadanía debe dar un paso al frente en este camino y el papel de las instituciones es facilitarlo y no poner trabas. Este paso al frente es el reparto de la propiedad de los medios de producción de energía solar y que no acaben en manos de las mismas grandes empresas de siempre. El cambio en la estructura de propiedad de las explotaciones de producción de energía debe organizarse tanto en cooperativas como de manera individual en los tejados de sus casas. Esta nueva estructura también supone ventajas geoestratégicas dado que deslocaliza los centros de producción haciéndonos menos vulnerables también desde el punto de vista militar.

Aunque por nuestras condiciones la energía solar sea la más viable el sistema estatal debe ser mixto incluyendo el mayor número posible de fuentes energéticas que permitan un óptimo aprovechamiento de los recursos naturales.

Por último, debe ser una prioridad, ya no sólo regional, sino también estatal la puesta en valor del sector forestal español y protegerlo pedagógicamente de las nuevas religiones. El cuidado del monte debe financiarse mejor para evitar los incendios que nos afectan cada década en mayor medida. Desde que las CCAA tomaron las competencias de reforestación, el número de hectáreas reforestadas se ha visto reducido drásticamente haciendo que los incendios golpeen fuertemente nuestras superficies arboladas. La reforestación de las hectáreas dañadas y de manera crucial la apuesta por un seguimiento y un manejo a largo plazo conforme a criterios
técnicos y de sostenibilidad que al mismo tiempo genere valores a las comunidades humanas del entorno es el camino para combatir la erosión y otros fenómenos geoclimáticos cada vez más pronunciados en una de las regiones que más se verá golpeada por el cambio climático en las próximas décadas como apuntan la mayoría de los estudios científicos.

Aunque me hubiera gustado abordar temas como las oportunidades que pueden ofrecer los estigmatizados cultivos transgénicos, la necesidad de la apuesta por la mejora vegetal para la tolerancia a estrés para conseguir sistemas agroforestales resilientes… En este breve artículo he tratado de exponer cuáles deben ser las cuestiones cruciales de la transición ecológica que debemos abordar en las próximas décadas desde un punto de vista científico, pese a que es inabordable incluir en él los razonamientos que me llevan a realizar estas propuestas espero haber arrojado algo de luz a un debate plenamente vigente.